Se cumplen 450 años de la muerte del Toqui Lautaro

LEYMORHAR

Los aracaunos raza heroica contaron en su fila con grandes indios mapuches que dejaron páginas completas de su valentía, coraje, lucha en contra de la invasión española.
Muchos son esos indios que fueron actores principales en las batallas y demostrarton su calidad guerrera, su identificación con su patria, su dignidad, que es ejemplo para todas las generaciones de lo que significa tener una autoestima alta, responsabilidad y compromiso con su raza y el suelo donde se nación.
Ignorar su valentia, su labor en pro de la libertad , del atropello sería injsuticia en cada uno de ellos, no obstante sin caer en subjetivismo, simplemente por considerar sus compromisos, su ferocidad en el combate, en la heroicidad de su muerte hemos seleccionado en esta oportunidad no a Caupolican que su muerte fue un gesto significativo de valentía, sino a otro de sus grandes caciques como fue la de Lautaro,
Sobre ello se señala, que Lautaro, sabio de sus fuerzas y estrategias, logró engañar a Pedro de Valdivia y de esta forma derrotar a su ejército y tomar prisionero a su antiguo captor. Según se cuenta, luego de su captura, Lautaro lo llevó al campo mapuche para realizar un juicio público. Terminado el proceso y resuelta su condena, los mapuche dieron muerte al primer Gobernador de Chile. Corría el año 1553.
Lautaro nació en 1534. Hijo del lonko Curiñancu de la zona cordillerana de Nahuelbuta, a los 11 años de edad fue capturado por el ejercito invasor español de Pedro de Valdivia, primer gobernador de Chile. Tras su captura fue trasladado a Santiago donde permaneció como prisionero durante seis años, bajo las ordenes de Valdivia a lo que llegó a ser incluso su paje personal. Entre sus tareas habituales como prisionero y paje del gobernador estaba el cuidar de sus caballos y acompañarlo a las batallas y prácticas militares. Lautaro comprendió que podía dominar el caballo, llegando a ser un buen jinete. De la misma forma, aprendió las tácticas militares españolas y observó en terreno sus principales debilidades.

El 22 de febrero de 1550, durante la batalla de Andalien y la batalla de Penco del 12 de marzo de ese mismo año, Lautaro fue testigo de los escarmientos a los que Valdivia hizo someter a los mapuche tomados como prisioneros, mutilando a la mayoría y liberando después a un grupo como escarmiento para evitar futuras rebeliones. Esto, según se cuenta, impactó profundamente en el joven mapuche, engendrándose quizás en su interior las ansías necesarias para fugarse y volver con su gente.

Su posterior fuga para los españoles no pasó de ser un hecho casi habitual y no le persiguieron. Según el poema épico "La Araucana" de Alonso de Ercilla, Lautaro se presentó ante los sorprendidos caciques presididos por Colo-Colo y alguno de sus aliados, Paicaví, Lemo-Lemo, Lincoyán, Tucapel y Elicura, quienes vieron en el joven sus naturales dotes de líder. De inmediato enseñó a su gente a montar y apreciar el caballo como una efectiva arma de combate. Convocó a reuniones a campo abierto para enseñarles las artes militares y el uso de armas nuevas. No pasó mucho tiempo hasta que fue nombrado Toqui, el máximo rango militar de su tiempo.

Lautaro maduró sus dotes de estratega al diseñar una serie de tácticas militares hasta entonces desconocidas para los mapuches e incluso para los propios invasores hispanos, tales como el uso de oleadas de escuadrones, la elección estratégica del terreno donde disputar las batallas, las tácticas de emboscadas y, principalmente, la guerra de guerrillas basada en la máxima de golpear en pequeños grupos y replegarse. De esta forma, contando con el apoyo de la mayoría de los líderes del Wallmapu, le correspondió encabezar una gran sublevación militar en contra de los españoles entre los años 1553 y 1557.
En el amanecer de un jueves 1º de abril de 1557, Lautaro y su ejército fue sorpresivamente atacado por el ejército español luego de la deserción de uno de sus guerreros llamado Chillican. Movilizado por la ambición y cansado de la guerra, este delatará la ubicación del ejército de Lautaro, según señalan cronistas. El ataque español fue fulminante. Se abalanzaron sobre los mapuches matando a la mayoría sin darles tiempo a coger sus armas al grito de ¡Santiago y cierra España, adelante!. Tras su muerte, el cuerpo de Lautaro fue llevado a Santiago al son de ¡Aquí españoles que Lautaro es muerto!. El cadáver fue desmembrado y su cabeza se exhibió en la Plaza de Armas por largo tiempo, ensartada en una lanza.

Los chilenos definitivamente deben sentirse orgulloso de la raza mapuche que ha dejado una historia de como se defiende a un país, como una casta de valiestes, sacrifican su vida antes de ser atropellados, cautivosppor invasores. No hay la menor duda, que España tiene una gran deuda con el imperio Inca y la posteridad ha hecho honor a estos bravos guerreros que cumplieron con su misión en el paso por esta dimensión con dignidad, de mantenerlos en su memoria en donde la fuerza pudo más que la razón.