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16 Septiembre 2007

MITOLOGIAS GRIEGAS


LEYMORHAR
Los griegos en su historia nos han legado bellas mitologías que ha sido inspióacion de poetas, escritores y en donde cada una de ellas presentan mensajes sumamente interesantes.
La mitología griega es el cuerpo de historias pertenecientes a los antiguos griegos que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo y los orígenes y significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Los investigadores modernos acudieron a los mitos y los estudiaron en un intento por arrojar luz sobre las instituciones religiosas y políticas de la antigua Grecia y, en general, sobre la antigua civilización griega, así como para entender mejor la naturaleza de la propia creación de los mitos.
La mitología griega consiste explícitamente en una extensa colección de relatos e implícitamente en artes figurativos, como cerámica pintada y ofrendas votivas. Los mitos griegos explican los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas. Estos relatos fueron originalmente difundidos en una tradición poética oral, si bien actualmente los mitos se conocen principalmente gracias a la literatura griega. Las fuentes literarias más antiguas conocidas, los poemas épicos La Ilíada y La Odisea, se centran en los sucesos en torno a la Guerra de Troya. Dos poemas del casi contemporáneo de Homero Hesíodo, la Teogonía y Los trabajos y los días, contienen relatos sobre la génesis del mundo, la sucesión de gobernantes divinos, la sucesión de épocas humanas, el origen de las tragedias humanas y de las prácticas de sacrificios. También se conservaron mitos en los himnos homéricos, en fragmentos de poesía épica del ciclo troyano, en poemas líricos, en las obras de los dramaturgos del siglo V adC, en escritos de los investigadores y poetas del período helenístico y en escritores de la época del Imperio Romano, por ejemplo Plutarco y Pausanias.
Son muchas las anecdotas que componen la mitología griega. En esta oportunidad hemos seleccioando dos que queremos compartir, gracias a las aportaciones que nos lega por ejemplo cablenet.com.ni
Herácles y el gigante Anteo
Anteo era un gigante descomunal, hijo de Poseidón, dios del mar, y de Gea, la Tierra. Habitaba en la región de Libia, y era conocido por su crueldad. Desde su morada vigilaba el camino por el que debían pasar viajeros y mercaderes; a todos los retaba a luchar contra él, y los vencía con facilidad por su enorme fuerza. Tras derrotar a sus víctimas, las desollaba y decoraba con sus pieles y huesos el templo de Poseidón.
Anteo había dado el nombre de su esposa, Tinge, a la región de sus dominios que bordeaba con los jardines de las Herpérides, las ninfas del ocaso, quienes guardaban las famosas manzanas de oro. Estas manzanas eran codiciadas por Euristeo, rey de Micenas. Trabajando para Euristeo se encontraba Heracles, quien había sido castigado por un crimen a ser el servidor de este rey durante varios años. Euristeo sabía que adueñarse de las manzanas de oro era una empresa peligrosa, y deseando la muerte de Heracles le ordenó que fuera a buscarlas.
Para cumplir esta empresa, Heracles debía pasar por el reino de Anteo. Cuando el gigante lo descubrió, lo retó a una lucha mortal. Iniciaron la batalla, tan terrible que todo el país tembló y el mar se agitó. La fuerza de los dos contendientes era tal que cambiaron de forma valles y montañas. Según varias tradiciones, fue un golpe de Heracles durante esta lucha el que abrió el estrecho de Gibraltar.
Heracles poseía una fuerza asombrosa, pero no lograba derrotar a Anteo, pues cada vez que el gigante caía, el contacto con la Tierra, su madre, le devolvía toda la fuerza. Heracles unió entonces la astucia a su fuerza; sujetó a Anteo, lo levantó en el aire y lo oprimió hasta ahogarlo por encima de la Tierra.
Tras dar muerte a Anteo, Heracles tomó por esposa a Tinge, la viuda del gigante, y tuvo con ella un hijo, Sófax, quien fundaría en honor de su madre la ciudad de Tingis, la actual Tánger. Los descendientes de Sófax serían la primera dinastía de reyes de Mauritania.
Heracles continuó con su misión, consiguió las manzanas de las Hespérides y emprendió el camino de regreso. Al pasar por las fronteras entre Egipto y Libia se detuvo para descansar. Fue descubierto por los pigmeos, una raza de hombres diminutos que, como Anteo, eran hijos de Gea. Furiosos por la muerte de su hermano, quisieron sorprender a Heracles mientras dormía y matarlo. Pero Heracles se despertó, se echó a reir y tomó a todos los pigmeos con una mano. Los introdujo en su piel de león y los llevó como un obsequio a Euristeo.

El Juicio de Paris


Paris fue el segundo hijo de Príamo y Hécuba, reyes de la ciudad de Troya. Cuando faltaba poco para su nacimiento, la reina Hécuba tuvo en sueños una visión, en la que se vió a sí misma arrojando una antorcha que incendiaría Troya. Al consulta con un oráculo se les dijo que su hijo sería traería la destrucción de su ciudad, y que para evitarlo deberían darle muerte al nacer. Incapaces de matar al niño, Príamo y Hécuba encargaron a uno de sus criados, Agelao, que lo abandonara en el monte Ida. Durante cinco días una osa surgió acudió para amamantar al niño, y Agelao, que regresó para recoger sus restos, lo encontró vivo y, considerándolo un prodigio, lo entregó a los pastores del monte para que lo cuidaran. Paris creció desconociendo su origen y se convirtió en un muchacho de gran belleza. Cuidaba los rebaños contra los ladrones, por lo que los pastores lo llamaron Alejandro, o sea "quien protege a los hombres".
Cierto día los criados de Príamo fueron a a buscar un toro que formaba parte del rebaño de Paris, y por el que éste sentía mucho afecto. Al enterarse de que este toro estaba destinado a los juegos en honor del hijo de Príamo, a quien se creía muerto y que no era sino él mismo, Paris decidió participar en las competencias y rescatar al animal. Se presentó en Troya y compitió contra sus propios hermanos, venciendo en todas las pruebas. Uno de sus hermanos, Deífobo, montó en cólera y decidió matarlo con su espada, por lo que Paris huyó y se refugió en el templo de Zeus.
En el templo se encontraba Casandra, hija de los reyes y por lo tanto hermana de Paris. A Casandra se le había concedido el don de predecir el futuro, pero estaba condena a que nadie creyera en sus profecías. Al ver a Paris lo reconoció de inmediato y lo llevó ante sus padres, y al relatar Paris las circunstancias en las que fue hallado en el bosque, y al mostrar las ropas con las que había sido envuelto cuando niño, los reyes reconocieron en él a su hijo y lo recibieron con gran alegría.
La familia real de Troya hubiero vivido así en felicidad y prosperidad. Pero Zeus, considerando que la raza humana se había multiplicado en demasía, decidió crear una guerra para reducir la población. Los dioses se habían reunido para celebrar el matrimonio de Tetis y Peleo, y por orden de Zeus llegó Éris, la discordia, y arrojó entre Atenea, Hera y Afrodita una manzana de oro diciendo que era un regalo para la más hermosa. Atenea la recogió, Hera se la arrebató, y Afrodita la reclamó para sí misma.
Ninguno de los dioses quiso tomar partido en esta discusión, y Zeus encargó a Hermes que guiara a las tres diosas al monte Ida, para que Paris fuera el juez. Temeroso al estar frente a las tres divinidades, Paris trató de alejarse, pero Hermes lo convenció de que juzgara en la disputa de las diosas.
Hera le prometió a Paris el dominio de toda Asia si decidía en su favor. Atenea le ofreció la virtud de la prudencia y la sabiduría, además de la victoria en todas las batallas. Afrodita le ofreció darle el amor de la mujer más hermosa del mundo, Helena, esposa del rey Menelao de Esparta. Paris decidió en favor de Afrodita, y con ésto selló el destino de su ciudad.
Paris viajó entonces a Esparta, sin creer en las palabras de su hermana Casandra sobre el sufrimiento que su aventura traería a Troya. Fue recibido con grandes honores por el propio Menelao, por Helena y sus hermanos, los Dióscuros. Mientras Paris gozaba de la hospitalidad de la corte de Esparta, el rey Menelao tuvo que viajar a Creta para asistir al funeral de su abuelo Catreo, y dejó encargado a su esposa la atención de su huésped.
Durante la ausencia de Menelao, Afrodita cambió los sentimientos de Helena, quien se enamoró de Paris, tal y como le había sido prometido al joven. Helena reunió sus tesoros y abandonó Esparta con Paris, viajando en su compañía hasta Troya.
Menelao, advertido por Iris que es la mensajera de la diosa Hera, regresó a Esparta apresuradamente para descubrir la traición y la huída de su esposa. Furioso, reunió a los reyes que le habían jurado alianza, y con el apoyo de Hera y Atenea inició el ataque contra el pueblo de Paris, iniciándose de este modo la larga Guerra de Troya, en la que se perdió la vida de muchos héroes como Aquiles y Héctor, y que terminó con la destrucción de la misma Troya.

servido por leymorhar 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

idar-dorainn

idar-dorainn dijo

Hola:

La mitología griega no me ha interesado mucho, siempre me he inclinado por mesopotamia, Egipto y otras culturas. El motivo es que creo que esos mitos están muy alterados por autores como Apolonio de Rodas, Apolodoro, y todos los que cogieron tradiciones orales y las transformaron más o menos como les pareció. Apolodoro nos cuenta los trabajos de Herakles, y recuerdo el viaje a Eritia. Es pasmosa la forma que tiene de explicar el viaje del héroe navegando en un caldero. Dice que iba andando, andandito, y de pronto tenía mucho calor, porque hacía un solo de justicia. Enfadado, lanzó sus flechas contra el sol. Helios, el sol, viendo la gallardía del héroe, en lugar de castigarlo, le prestó su copa para que no tuviera que lastimarse los pies, y pudiera continuar su viaje navegando.
Pues bien: Esta forma de contarnos la historia, además de amanerada, no tiene nada que ver con lo que debió ser el mito original, porque el motivo del héroe que navega de oriente a occidente en el interior de un caldero es una especie de mitologema, es decir, un mito muy extendido, que se repite una y otra vez. He leido que Gilgamesh hizo eso mismo, navegar en un caldero hacia occidente empleando como vela sus propias ropas. Y también es lo que hace el difunto egipcio: navega a occidente en la barca solar de Ra (Ra también es el sol, como Helios).
Aprendí a reconciliarme con los mitos griegos leyendo a Robert Graves, precisamnete porque él sabía ver todas estas contradicciones, y era capaz de decirnos cuál era el sentiod del mito original.
Saludos

16 Septiembre 2007 | 02:02 AM

maria moscoso

maria moscoso dijo

loser loser me caes mal bye

26 Septiembre 2007 | 11:55 PM

camila

camila dijo

mitologia qrienga guau

26 Septiembre 2007 | 11:57 PM

delfina

delfina dijo

idiota tan grande y tan boba
ay la nerd
haberrrrrrr

1 Abril 2008 | 03:10 AM

andy

andy dijo

que estupides

17 Octubre 2008 | 02:43 AM

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Sobre mí

Identificada con todo lo que proporcione información conocimientos en pro del crecimiento personal y espiritual. Curiosa por los sobrenatural, lo extraño, todo aquelo que invite a indagar respuestas que nos permitan entender el por qué de ellos. Identificada con la importancia de saber aprovechar la oportunidad que se nos ha dado de transitar en este plano.

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