
LEYMORHAR
Somos el producto de nuestras acciones, todo lo que experimentamos, afrontamos sea lo positivo y negativo es producto de nuestro karma.
En nuestro diario vivir con la dimensión física que nos coresponde estamos sujetos a que se den acciones que noy ayuda a crecer espiritualemnte o nos lo impide.
Lo importante es adentrarnos mientras permanecemos en el planeta Tiera que nos toca vivir en esta oportunidad en lo que la ley karmatica encierra.
Al respecto, el maestro GnosticoSamael Aun Weordice, que una persona es lo que es su vida. Eso que continúa más allá de la muerte, es la vida. Este es el significado del libro de la vida que se abre con la muerte.
Mirada esta cuestión desde un punto de vista estrictamente psicológico, un día cualquiera de nuestra vida es realmente una pequeña réplica de la totalidad de la vida.
De todo esto podemos inferir lo siguiente: Si un hombre no trabaja sobre sí mismo hoy, no cambiará nunca.
Cuando se afirma que se quiere trabajar sobre sí mismo y no se trabaja hoy aplazando para mañana, tal afirmación será un simple proyecto y nada más porque en el hoy está la replica de toda nuestra vida.
Existe por ahí un dicho vulgar que dice: "No dejéis para mañana lo que se puede hacer hoy mismo".
Si un hombre dice: "Trabajaré sobre mi mismo mañana", nunca trabajará sobre sí mismo porque siempre habrá un mañana
Se nos agrega, que el karma entraña la acción que resulta de las decisiones conscientes.
En esencia, todos somos escogedores de opciones infinitas. En todo momento de nuestra existencia estamos en el campo de todas las posibilidades, donde tenemos acceso a un número infinito de opciones. Algunas de estas opciones se escogen conscientemente, mientras que otras se eligen inconscientemente. Pero la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.
Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto, no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos.
Si yo insultara a alguien, lo más seguro es que esa persona optara por ofenderse. Si yo le hiciera un cumplido, lo más probable es que optara por sentirse complacida o halagada. Pero pensemos en esto: siempre hay una opción. Yo podría insultarla, y esa persona podría optar por no ofenderse. Yo podría hacerle un cumplido, y ella podría optar por no permitir que mi elogio la afectara.
En otras palabras, la mayoría de nosotros - aunque escogedores de opciones infinitas - nos hemos convertido en haces de reflejos condicionados, los cuales son constantemente provocados por las personas y las circunstancias, en forma de comportamientos predecibles. Estos reflejos condicionados son como los de Pávlov. Pávlov se hizo famoso por demostrar que si se le da algo de comer a un perro cada vez que suena una campana, pronto el perro comienza a salivar cuando oye la campana, porque asocia un estímulo al otro.
La mayoría de nosotros, como consecuencia del condicionamiento, respondemos de manera repetitiva y predecible a los estímulos de nuestro medio ambiente. Al parecer, nuestras reacciones son provocadas automáticamente por las personas y por las circunstancias, y así olvidamos que esas reacciones son opciones que escogemos en cada momento de nuestra existencia. Sucede simplemente que escogemos esas opciones inconscientemente.
Wikipedia nos lega más información sobre el alcance, lo que el Karma representa en nuestra existencia y señála,
Si bien la 'Ley del Karma' se refiere a "causa y efecto", para el budismo, el concepto de karma implica acción mental (pensamientos), verbal (palabras) y física (acciones propiamente dichas, obras). Puesto que todo acto tiene origen en la mente hay que vigilar los pensamientos, y las palabras también pueden producir bien o mal. Cada acción, buena o mala, es un bumerang de ida y vuelta que a veces vuelve en la misma vida y a veces en una vida futura. El karma es para los orientales la explicación de por qué a personas buenas les suceden cosas malas y viceversa, en aparente contradicción con la justicia divina, pues las personas buenas habrían hecho en una vida previa cosas malas y viceversa. Si el premio o castigo viniera automáticamente poco después, el karma sería evidente y no seríamos libres o al menos no tan libres. Por tanto castigos y premios pueden venir muchos años después o muchas vidas después, cuando las condiciones son propicias.
El karma puede venir en la misma vida cuando los criminales reciben castigo y las personas honradas progresan, y los actos de extrema maldad suelen recibir castigo en la misma vida, pero no siempre. El karma sería el equivalente (o causa) de la buena y mala suerte. No puede haber un Dios caprichoso que sortea la buena y mala suerte al azar, debe haber una causa. Para la filosofía oriental Dios es neutral, y ha dejado a la ley del karma los premios y castigos. Lo que nos sucede no es su voluntad, siempre amorosa, sino el resultado de nuestros propios actos, que deben recibir premio o castigo. El karma sería el "ojo por ojo y diente por diente" bíblico, pero no como llamada a nuestra venganza, sino aludiendo al castigo de la leyes divinas. El castigo de las malas acciones para la filosofía oriental no sería en el infierno, o al menos no únicamente en el infierno, sino también a veces en esta vida o en una vida futura. El "cielo" obtenido por las buenas acciones, y el "infierno" consecuencia de las malas, se experimentarían también aquí en esta u otra vida física futura, además del cielo e infierno entre dos vidas físicas.
Según esta doctrina son pocas las almas extremadamente perversas que irían a un infierno astral de pesadillas irreales que experimentaría el cuerpo astral, según el concepto oriental del infierno. En el concepto Occidental es el cuerpo físico de carne y hueso el que va al cielo o al infierno, después de la resurrección. En la filosofía oriental el cuerpo físico se disuelve para siempre y la vida continúa en el cuerpo astral con el que vamos, salvo excepciones, al cielo. Según este concepto, la mayoría de las almas son solamente mundanas, pero no perversas, e irían en el cuerpo astral al cielo astral, donde no hay castigos, sino solamente vibraciones positivas, estando ausentes las vibraciones negativas de las almas separadas en el "infierno" o planos astrales inferiores, y el karma negativo de la mayoría de las almas no perversas se pagaría entonces en una vida física futura.
El karma puede ser explicado como un fenómeno análogo a la inercia una "inercia natural". Según esta visión, el individuo genera tendencias a través de sus causas. Un pensamiento, palabra o acción 'intencional', si se repite, se convierte en costumbre y determinará una tendencia en el mismo sentido. En el futuro, las causas no necesariamente serían intencionales, sino que estarían influenciadas o inducidas por causas previas. En este sentido, el karma constituye una fuerza inconsciente y condicionante, que hace que los individuos tiendan a un determinado estado de vida, ya sea bajo o elevado.
El karma explicaría el fenómeno de los niños prodigio, como resultado de muchas vidas de práctica en ese don "innato". Mozart podía escribir e interpretar música con cinco o seis años mejor que músicos con una vida de aprendizaje y experiencia, Picasso dibujaba con diez u once años mejor que su profesor, etc. Tenemos palabras como como "niño prodigio", "genio" etc., que lo definen, pero que no lo explican. La habilidad aprendida quedaría en la memoria astral, o memoria del cuerpo astral, desde donde se transmite de forma inconsciente a través del subconsciente.
Algo así como que si una persona fuese un ordenador, aunque la memoria RAM del cuerpo físico se pierda al apagar el ordenador/cuerpo físico, todos los datos quedarían grabados en el disco duro del servidor (cerebro astral), y parte de los datos se recuperarían del mismo en una vida futura desde otro cuerpo físico/ordenador a través del puerto/filtro/interfaz del subconsciente.
Un mal karma es resultado de malas causas que conducen al individuo a atravesar repetidamente una situación que provoca sufrimiento hasta que la mala causa se corrija. Malas y buenas costumbres que hemos adquirido en otras vidas, con las que nacemos y que nos influyen poderosa e inconscientemente, pero contra las que podemos luchar, y vencer pues somos siempre libres. El sufrimiento actuaría de maestro al quedar grabado en el subconsciente y en la "memoria del alma".
Según esta doctrina, las condiciones del nacimiento (nivel social, familia, salud, etc.) y la duración de la vida del cuerpo físico también están determinadas kármikamente, no por azar.
Mediante la práctica budista, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos y etapas de la vida fundamentales:
- Nacimiento
- Vejez
- Enfermedad
- Muerte

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