LEYMORHAR
No cabe la menor duda, que Brasil es y será uin país grande en todo aquello que expresa , desde su territorio,selva, paisajes, Fotball, ciudades, hazañas, y desde luego, música.
Muy difícil ignorar su ritmo , su choro.lundu, marchina, samba, bossa nova, todo ello lleno de alegría, romanticismo, de un sonido que genera felicidad e invita a disfrutar su rimo y el contenido de sus canciones.
me ha tocado pasar por Brasil varias veces, compartir con su amable gente, disfrutar su alegría, vislumbrar la belleza de sus paisajes, y sobrfe todo escuchar su contagioso ritmo.
No debe extrañarnos que se diga que Para muchos
, hablar de música brasileña implica únicamente bosanova y “La Chica de Ipanema”, o tal vez nos evoque una vaga imagen de Carmen Miranda con un extravagante sombrero de frutas.

La verdad es que la música de Brasil tiene mucha más diversidad, vitalidad e impacto alrededor del mundo que cualquier otro país latinoamericano; con la excepción, tal vez, de Cuba.
Una de las cosas que hace tan buena a la música brasileña es que está basada en una increíblemente rica tradición cultural.
Las raíces son básicamente las mismas que en el resto de América Latina: África, Europa e indígenas locales.
Pero la influencia en este caso, y lo que distingue a Brasil del resto del continente, es que es portuguesa; y esa especial y fluida elegancia del idioma y la música son en gran parte lo que hacen a Brasil tan especial.
En Brasil, la música es mucho más que entretenimiento, es la banda sonora de la vida.
Es un ambiente constante de ritmo y melodía que enriquece y mantiene a la gente; en los buenos y en los malos tiempos.
A lo largo del año en Brasil, los ritmos de samba, bosanova, música popular, forro, pagode y muchos otros estilos están constantemente en el aire.
Emanan de radios en taxis, cajas de ritmo rurales, bocinas oxidadas en cantinas en la playa e improvisadas sesiones en vivo en las esquinas.
Esto ha sido sólo una probadita del festín de sonidos que es Brasil.
Un tributo a la gente cuya pasión y creatividad musical no tienen igual.
Y ya sea que lo escuchemos en portugués o en cualquier otro idioma, está música tiene la calidez para encender nuestro fuego interno.
A finales de la década de los años 50, la Bossa Nova revoluciona la música popular brasileña al incorporar armonías complejas de inspiración impresionista o jazzista íntimamente ligadas a melodías matizadas y modulantes, cantadas de modo coloquial y lírico-irónico y con un ritmo que radicalizaba el carácter suspensivamente sincopado de la samba. Esa síntesis resulta especialmente de la poesía de Vinicius de Moraes, de la imaginación melódico-armónica de Tom Jobim y de la interpretación rigurosa de las mínimas inflexiones de la canción y de la solución rítmica encontrada por João Gilberto.

Bossa Nova: significa algo así como una nueva "manera", ya usada difusamente, adquiere un nuevo sentido alrededor de 1958. Se trata de una reinterpretación de la samba, dialogando con rasgos de la canción americana, del jazz, del impresionismo francés, llevada a cabo por jóvenes de clase media de la Zona Sur de Río de Janeiro. Entre ellos se incluyen la cantante Nara Leão, Carlos Lira, Roberto Menescal, Ronaldo Bôscoli, Oscar Castro Neves, Silvia Teles, Alaíde Costa, Baden Powell, entre otros. A partir de 1962, después de un Festival de Bossa Nova en el Carnegie Hall, en Nueva York, obtiene gran repercusión e influencia internacional.