LEYMORHART

Algunos insectos constituyen un manjar para muchos, como se encuentra en México, hecho que lo señala ampliamente www2.eluniversal.com.mx, quien dice que Jorge Pineda tuvo la idea de comercializar insectos comestibles, gusanos rojos y blancos demaguey, chapulines, escamoles y acociles, especies de las cuales estima vende hasta una tonelada al año.

El empresario reconoce que uno de los mayores problemas que enfrenta es conservar por más tiempo los insectos, situación que por el momento supera precociéndolos o congelándolos.

Otro de los riesgos en el negocio de Pineda es el abastecimiento de las variedades debido a que su reproducción depende de la temporada y el afán de los campesinos de desplazar lo más pronto posible los insectos,

situación que los orilla a vender insectos demasiado jóvenes o incluso mezclarlos con variedades que no son comestibles.

Los insectos son un producto ?raro y caro? porque no son apreciados por toda la población, por ello entre los proyectos del Gusanito del Antojo está lanzar botanas como cacahuates con sal de gusano para reposicionar

a los insectos. Para los próximos dos años busca iniciar la venta de franquicias y la exportación al continente asiático, donde estos productos ?exóticos? cobran un alto valor. Además de ampliar su variedad incorporando caracoles y quizás escorpiones.

Las ganancias de la empresa sobrepasan un millón de pesos anuales, sólo con la venta de los insectos que cuestan, por kilo, cerca de 350 pesos que pueden convertirse en 900 pesos en temporada baja.

univision.com/ sobre los gusanos de maguey nos relata, que el gusano blanco de maguey, alimento de emperadores aztecas y asombro de los primeros españoles en América, tiene en los estados de México, Hidalgo y Tlaxcala a sus mayores productores, consideran un regalo de la naturaleza

Sin embargo, este alimento está en peligro de extinción, por el saqueo de que son víctimas los productores de la planta.
El gusano de maguey -acentrocneme hesperiaris- fue descrito en el siglo XIX por el científico alemán Alexander Von Humboldt como "la más sutil de todas las producciones que la naturaleza ha concedido a los pueblos de América septentrional".

Un enviado del rey Juan Carlos V de España a América se expresó así en 1519 respecto al maguey: "Nunca la naturaleza ha reunido en un solo vegetal tantos elementos susceptibles de satisfacer las necesidades del hombre".
Sin embargo, actualmente, esta exquisita producción se enfrenta al reto de sobrevivir.
La Confederación Nacional Campesina (CNC) denunció en 2006 que cerca de 400 familias que se dedican al cultivo del maguey son víctimas de "saqueadores", que cada mes provocan daños a 500 mil plantas en 17 estrados productores.
Según la Unión Nacional de Productores de Maguey y el Nopal, "bandidos asaltan a mano armada a los productores para que les entreguemos el corazón y las pencas de la planta, que son muy cotizadas en la cocina internacional".
La Unión expuso que los "saqueadores" matan las plantas que durante 15 años cuidan los campesinos para su explotación y ahora, ante la disparidad de fuerzas, "vemos impotentes cómo nos son robadas".

Se agrega, que los lugares más comunes del estado de Hidalgo para comer gusanos de maguey son Singuilucan, Santiago de Anaya, Tasquillo, Mineral de la Reforma y Tepeapulco, aunque en la capital Pachuca también se encuentran a disposición, provenientes de esas localidades.
Tlaxcala también es heredero de la preparación del gusano de maguey, pues desde tiempos remotos los elementos gastronómicos básicos de la cocina de esa entidad han sido el maíz y el maguey.
La zona de haciendas pulqueras de Tlaxcala está conformada básicamente por las comunidades de Soltepec, Piedras Negras, El Rosario y Mazaquiahuac, en donde se prepara el gusano de maguey en tacos y con una singular salsa con chiles de la región

El gusano de maguey, al que se le atribuyen poderes afrodisiacos, constituye uno de los platillos más preciados de la dieta mexicana desde tiempos prehispánicos.
Aunque otras entidades producen el maguey, sólo Hidalgo, Tlaxcala y el Estado de México mantienen la extracción del gusano blanco.

.lagranepoca.com nos agrega que, abundante zumo de agave y un gusanillo de Maguey en el interior del envase, hacen del mezcal de Oaxaca una de las bebidas exóticas más conocidas del mundo. Según el círculo de entendidos en la materia, el gusano de Maguey es indispensable para caracterizar a la bebida con un ligero toque salado. Obviamente, este punto inevitable del fermento, representa una delicia para algunos y diferentes grados de aprehensión en otros. Y más aún, cuando algunas tradiciones locales invitan a que el infortunado acreedor del vaso con el gusano se lo ingiera como un manjar de cocina.

Sin embargo, no solo el mezcal cuenta con la particularidad de tomar gusto y aroma de un animal, sino que muchas otras bebidas guardan sorpresas mucho más impresionantes para sus consumidores que un inocente gusanillo. Y quienes se hayan topado con una botella de vodka ostentando un gran escorpión negro en su interior, pueden dar cuenta de ello.

Así como el gusano de Maguey (Scyphophorus acupunctatus) confiere un gusto particular a la bebida, los escorpiones amarillos de criadero, alimentados y controlados bajo estricto reglamento, también lo hacen. Pero en este caso particular, dichos animalillos deben ser sometidos a un paso previo de desintoxicación con calor, para eliminar el residuo tóxico que hace tan temida a su picadura. Generalmente, los escorpiones son introducidos en el aguardiente unos tres meses previos al consumo de la bebida, y según los degustadores el animal confiere al producto un gusto “arbolado” típico. Entre sus características se enumeran las afrodisíacas, elevador de presión arterial y limpiador de toxinas sanguíneas en general. Durante la fabricación del vodka con escorpiones, estos son certificados de no llevar sustancias dañinas para el consumo. Al igual que en el caso del mezcal, comerse el escorpión luego de la ronda de tragos, suele ser visto como un gesto de valentía entre el grupo de amigos.